
I
Son las 12. desaparecen los montes, las nubes, esa sonrisa...
"Bienvenidos a Madrid", etc, etc., musitaba el altavoz del avión.
"Estoy segura que me dijo, me esperaría él mismo... y con el típico cartelito, y mi nombre, y todo eso..."
-"Sueño con que estés conmigo... lo sueño todos los días"- Sus palabras se repetían una y otra vez dentro de su mente. Todos los días al despertar, estaban en el ordenador...
¿Su mente? Ya su mente estaba fuera y lo buscaba entre la gente, ignoraba el mercado, la multitud de los trenes y lo abrazada prolongadamente...
Llegó al fin al Aeropuerto. Sus manos congeladas y los ojos abiertos que devoraban cada aviso, puerta, señal o alguien que por lo menos se le pareciera... Mi ángel, que hasta hoy será inefable. ¿Mi prometido?
Un momento. ¿Yo estaba sola en Madrid, buscando a... mi prometido?
Necesitaba un salón de baño. Tenía que pensar. ¿Y por qué no lo había pensado antes? Esto es , esto fue, y serà, si, eso es: "Una locura, una soberana idiotez de la cual te arrepentirás en cualquier momento... ya verás".
Entro al vestier de la estación. Voy directo al lavabo y me encuentro con un rostro cansado. Mi cabello no lucìa sus destellos brillantes y sedosos del comienzo del viaje; mi expresión angustiada revela una profunda incertidumbre...
-"Es tu cabello, uno de los más hermosos que he contemplado... en serio"- Me habìa escrito este ángel desconocido materialmente pero que sentía dentro de mi como algo muy mío, extremadamente mío.
II
Al salir del salón de damas, hurgo en mi bolso para buscar la agenda telefónica. Encuentro un aparato y me dispongo a llamar. No contestan... repica y repica paro nadie atiende...
"No te pongas nerviosa..." Ha de estar esperándote, seguramente..."
Caminando por las afueras de la estación, encuentro un sitio donde tomar un descanso, un refrigerio. Y para pensar en un plan B.
¿Plan B? ¿Pero no eras tù la que venía a formar una familia con ese tu "ángel", de Internet... ¿del Mess?
Si pero... ¿Dónde está? Ya ha pasado 45 minutos desde que llegué al sitio acordado... y aún no he visto ni oído a nadie conocido...
Pido un té, una botellita de agua. .. Muy caro me ha parecido, pero bueno, vale la pena. Pronto estaré en la gloria, como dicen los mismos españoles. ¿Y qué más me puede importar?
Total, solo tengo que esperar. Al cabo de un cuarto de hora, el camarero le solicitó que ordenara o se fuera... Ordenó un plato de fruta y caminó de nuevo hasta la estación. Nadie conocido.
¿Y entonces? Corre a la caseta telefónica más cercana y marca con rapidez el número, pero nunca nadie atiende... Cuando casi cae en la desesperación... Internet. Eso es!
Dentro de un Centro de Comunicaciones, se conecta con el Mess. Envía un mensaje tierno y largo para su "angel". Espera fervientemente y navega mientras llega el mensaje.
Para su sorpresa, no llega un mensaje... Sino un chat. Un chat con cámara, es decir que las imágenes del que envía el mensaje se pueden ver a través de la pantalla.
III
"¿Estásh ahí, mam? Te quelo, te quelo, mmmmchn... Había un niño que sonreía y le hablaba a su "mama" . Osea, creía que yo era su mamá. Claro.
Entónces, le hablé. ¿Estás solito? ¿Dónde está papito?
-Oye, me dijo el pequeño,- Puedo llevar la cámara para que lo veas. Mila, mila:
Y no pude creer lo que estaba viendo: Mi prometido, pero con varios desnudos y desnudas a su alrededor... todos broncéandose y riendo felizmente.
Sentí como si me destripara una máquina de demolición y me desconecté. Tuve ganas de vomitar y casi que lo hago en la puerta del baño. Todo me daba vueltas y un dolor punzante hacìa arder mi estómago.
Ya habían pasado 6 meses desde que mi ángel había aparecido. Ya no estarìa sola, me dije en aquel entonces...Reharé mi vida para que el divorcio sea una cosa del pasado. Y aquí vine a dar, si señor, al otro lado del mar. Envuelta en humos de alucinación llego a despertar y tan lejos de mi país.
Y así, pensando en lo tonta que había sido, y preguntando, llegué a una posada para recostarme.
Entro al salón del baño y me encuentro con mi rostro otra vez. Ahora luce desolado, ojeroso, mustio, abatido por el desencanto, signado por el abandono.
Miro mi cabello. Casi da por la cintura y es muy negro. Ha sido mi orgullo ese tono de ala de cuervo que tiene en toda su extensión.
Pero algo, algo tiene en el nacimiento del pelo. Son hebras claras. ¿Blancas? No puede ser ¿Blancas? Revisa y revisa y justo en la linea del nacimiento del pelo, hay muestras de esta tonalidad mucho más clara que el resto del cabello.
Suena el teléfono. Servicio de bebidas y comidas. Encarga una porción y se desviste para de nuevo pensar, vestirse, comer lo que le traigan.... ¿Y el ángel? ¿El que iba a ser de ti, la mujer feliz?
Luego de la cena, sola y con unos años más en la cara, Liz se acuesta para dormir.
Son las 6 de la mañana. La luz entra tímida por la hendija del ventanal. La mujer dormida se alza de su decepcionado letargo y dirige sus pasos hacia la peinadora.
Lo que ve, la deja entumecida. En el espejo, se reflejaba la imagen de una pintura antigua; una mujer con rostro maduro, pero cuyo cabello era de un asombroso color blanco, de un tono plateado, casi fosforescente.
I.C.A de P.