Piedra de moler

Piedra de moler
Vìa Los caracas, Venezuela

miércoles, 21 de julio de 2010

Una lección


Recuerdo que lavaba los platos de la cena. Eran como las 9 de la noche. De pronto me empece a sentir mal; mi cuello estaba entumecido, sentía escalofrío y me costaba respirar un poco.

Fue entonces cuando lo vi. Pasó muy rápido entre las dos puertas de la cocina, llevando la vía hacia el comedor, donde está la ventana más grande del apartamento. Voló prácticamente como a tres metros del fregadero.

Con las manos llenas de jabón, seguí la exhalación que me había dejado estupefacta y llegué al balcón del jardín, en donde sencillamente no había nada ni nadie extraño.

Miraba hacia la calle, recordando la figura fugaz de un niño como de 12 o 13 años, blanco y pecoso, con la cara sucia, como yo me imagino a Panchito Mandefuá, a Oliver Twist, carentes de afectos familiares, instigados a vivir sin destino, de aceptar las tantas y tan variadas enseñanzas del camino callejero que lleva al sitio del que no tiene hogar.

¿Quién entró en mi cuarto? Pensé que era la perra... Dijo Juan asombrado. Vi una sombra del tamaño de Layka que entró a mi cuarto, pero, no había nada...

Mi esposo entró al baño buscando a Juan: Pensé que había visto a Juan entrando al baño...

Mientras tanto, yo escuchaba mirando hacia el río, trataba de escuchar lo que me parecía un llanto, un grito de soledad en medio de la noche. Sentí miedo y una especie de ternura. Eso fue lo que me ayudó a saber lo que había sucedido en realidad.

II

En aquella época, acostumbraba a llevar a los niños al colegio. Paraba a veces en un tarantín y compraba algún diario que me llamara la atención.

Estaba en la primera página: Encontrado cadáver de un niño en el Río Guaire con signos de tortura envuelto en mecates. Leyendo dentro encuentro que la policía estuvo en el caso.

Pero estuvo en el caso porque fueron unos funcionarios policiales los que lanzaron al "pequeño delincuente" (un ser que ni siquiera se pudo defender vivo, menos ahora que lo han asesinado), para darle una lección. La zona, la autopista, a nivel del sector donde queda mi domicilio...

Una lección para dejarlo morir. Para ser como esos policías prefiero morir como ese niño, que me tengan que amarrar pero no voy a dejar que hagan lo que quieran conmigo- Pensé.

I.C.A de P.

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